III Encuentro Emprende and Tweet

De una forma casual y espontanea nos conocimos a través de Twitter. Durante meses fuimos apreciando que teníamos muchas cosas en común: ilusiones, proyectos, optimismo, inquietudes. Pero sobre todo nos unía algo: muchas ganas de no rendirnos y pelear con todas nuestras fuerzas.

invitación EmprendeandTweet

Nos dimos cuenta que juntos éramos mucho más fuertes. Entre todos nos apoyábamos y ayudábamos. Siempre encontrábamos una palabra de ánimo en los momentos bajos, una solución que no veíamos solos y una sincera alegría cuando alguno de nosotros tenía una buena noticia.

Decidimos reunirnos en Madrid para conocernos personalmente y conocer los proyectos, las ilusiones y las empresas de cada uno de nosotros. Cincuenta luchadores daban nombre a un grupo #EmprendeandTweet. Ahora ya somos más de quinientos amigos.  Sigue leyendo

Edmodo: Red social ideada por y para la educación escolar.

¿Recordáis el post sobre los niños y las redes sociales?  Mi preocupación, como supongo la de la mayoría de los padres con niños en edades de querer empezar a usar las Redes Sociales, es que aprendan a usarlas con cuidado, propiedad y siendo conscientes de las consecuencias que tendrá lo que publican.

edmodo-logoEsta semana recibí un e-mail del tutor de mi hijo, de 11 años, en el que nos presentaba y proponía participar en Edmodo: una red social ideada por y para la educación escolar. Una plataforma en la que pueden registrarse los menores. Una gran manera de ir conociendo el gran poder de las redes sociales.

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¿Eres un “influencer”?

Mucho se habla de los ‘influencers’, palabreja que ha entrado en nuestro vocabulario habitual y que a mí, para variar, me parece cursi y rebuscada. Me gusta mucho más  líder de opinión, pero en fin, usaré el término que tanto peso tiene ya.

Un influencer es aquella persona que se ha ganado el reconocimiento y la credibilidad de un público y por ello tiene la capacidad de influir con las cosas que hace o piensa en la opinión de los demás. Lo normal sería que ese respeto que tiene de su audiencia se lo haya ganado por su amplio conocimiento y experiencia sobre determinados temas. Pero, como en todo, a veces me sorprende y no sé de donde ha venido. En todo caso lo cierto es que, venga de donde venga, tienen algo que en mi opinión vale mucho: son capaces de seducir a su púbico y su opinión deja huella.

¿Cuál es el papel  y el poder que tiene el influencer?

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¿Recuperamos la esencia del #FF?

A lo largo de la corta vida de twitter hemos ido formando y adquiriendo usos y costumbres que enriquecen esta red social. Uno de los mas aceptados es el #FF, una forma de “recomendar”  los viernes, a los tuiteros que destacamos por alguna razón.

Como pasa en todo lo que adquiere mucha fuerza e impacto, crece y crece y nos olvidamos de su esencia. Los viernes los timeline se han convertido en un ruido ensordecedor en el que solo vemos  #FF sin razones y a tutiplen,  #FFBack y reback… una y otra vez.

El Follow Friday en su esencia es algo muy interesante y positivo. Recomiendo a mis seguidores que sigan o se interesen por un tuitero que a mi parecer  merece la pena. Por ello lo menciono y expongo las razones. También entiendo que se agrupe a varios tuiteros cuando el motivo de mi recomendación es común a todos ellos.

Lo que no puedo entender ni compartir es que nos despertemos todos los viernes en twitter con esas cadenas de menciones sin sentido, y que no sirven para nada más que escribir una y otra vez 140 caracteres.

Con esto no quiero decir que yo no lo haya hecho también. Como siempre, esas normas sociales que nos hemos impuesto,  nos obligan a contestar por no parecer maleducados o ególatras. Pero esto ne debe ser así.

A mi entender, y así trato de hacerlo, un #FF es importante y siempre pienso muy bien a quien se lo doy y sobre todo los motivos por los que se lo doy. Y así el resto de mis followers sabrán por qué los recomiendo. Si algún viernes no tengo ninguna recomendación, no hago ninguna. No pasa nada, Twitter no pone falta.

Hace tiempo que decidí que no debo contestar back por obligación y, como siempre, he preferido exponer aquí mis razones. Y también como siempre, espero que nadie se moleste y lo entendáis.

Respetemos la esencia de las cosas y mantengamos el valor que tienen.  Con un #FF trato de dar a conocer a un tuitero, su empresa o sus comunicaciones porque creo sinceramente que merecen la pena y que os puede interesar. También estudio con detenimiento los vuestros, y si me recomendáis que siga a alguien y el por qué os gusta, aseguro que siempre le dedico unos minutos a conocerlo. ¿Por qué? Porque os respeto y confío en vuestro criterio.

En sentido contrario si recibo cadenas de #FF, no les dedico ni medio segundo a saber quienes son, me atrona el ruido y lo ignoro.

¿Qué queremos conseguir con los Follow Friday? ¿Para qué lo usamos? ¿Es útil e interesante?

Os he dado mi opinión y mi forma de actuar y, como siempre, me encantaría conocer la vuestra.

Los niños y las redes sociales

Tengo dos niños, de momento chiquitos para usar las redes sociales. Pero no tardará ya mucho en llegar el momento en que Tuenti y Facebook  formen parte de sus vidas. Y pensando en ese momento, la TV, los padres, los profesores y las charlas en el cole los tienen totalmente al día del peligro que las redes sociales entrañan.

Estoy totalmente de acuerdo con que se les informe de esos peligros y estén preparados y formados para usarlas con propiedad. Pero estoy bastante decepcionada y cansada de que le forma de educarlos e informarlos sea en el miedo.

¿Por qué no educamos en positivo? ¿Por qué no les explicamos las ventajas y la inmensa herramienta social y profesional que es? ¿Por qué seguimos educando en las prohibiciones?

Prefiero enseñarles que su perfil será su imagen y marca personal.  Prefiero enseñarles cómo deben cuidar sus contenidos y forma, al igual que cuidan su apariencia, que tanto les preocupa.

Sus amigos, conocidos, profesores y un poquito más adelante sus posibles jefes de un trabajo de verano o de unas prácticas  verán, a través de su perfil, quiénes son y cómo son. Esa será su carta de presentación y deben cuidarla con mimo y mucha cabeza  y, sobre todo, teniendo claro qué imagen quieren proyectar al mundo.

Por supuesto deben conocer los riesgos y usar el sentido común. Y claro está que a esas edades lo primero les atrae y de lo segundo les falta mucho. Así que debemos estar muy atentos.

Pero si les enseñamos la parte positiva, si les hablamos de cómo usar la herramienta, de cómo sacarle un rendimiento que vaya más allá de subir las fotos del último botellón  y, sobre todo, si les insistimos mucho en las ventajas que tendrán si las usan con propiedad y con un fin, estoy segura de que los resultados serán mucho más positivos que si solo seguimos insistiendo una y otra vez sólo en los peligros y riesgos.

Hace unos meses mi hijo de 9 años me preguntaba: Mama, ¿para qué sirve Twitter? Una pregunta que me hizo reflexionar mucho sobre para qué lo usamos, cuál es nuestra estrategia en redes sociales y sobre todo que los niños deben saber lo que es imagen y marca personal antes de comenzar a usarlas. Pero no porque pueda venir el hombre del saco, sino porque es una poderosa herramienta a la que pueden y deben sacarle mucho partido.

Ellos han podido hablar a través de mi Twitter con @jorgeblass, decirle “¡Vamos!” a @rafaelNadal, leer a @paugasol en su camino como abanderado de España en los JJOO o estar atentos a los tuits de @alo_oficial… Muy lejos del malo, malísimo que les va a hacer daño, ¿verdad?

Educar en positivo y enseñarles  las ventajas de todas las actividades que realicen en su vida, me parece que es el camino adecuado.

Mi consejo personal para niños y adultos: nunca escribas ni te comportes en privado como no lo harías en público, así seguro que no tienes nada de lo que a arrepentirte

El bombero 2.0

Es curioso que a lo largo de mi vida profesional siempre haya dicho que una de las partes más importantes de mi trabajo ha sido ser bombero e ir apagando fuegos allá donde se iban produciendo.

Trabajando en el mercado internacional, con fábricas y clientes repartidos por todo el mundo, donde las fluctuaciones del dólar, los plazos de entrega, las aduanas y puertos de entrada e incluso la climatología son piezas que deben encajar a la perfección en cada envío, se producen situaciones tensas y complicadas que pueden afectar de manera muy importante a la empresa, a su imagen y sobre todo a los clientes.

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