El Viejo Almacén de Buenos Aires

El Viejo Almacén de Buenos Aires,Restaurante Argentino, Madrid

El tango me resulta cautivador, todo de él me encandila y seduce.  No solo es el baile, es la actitud. Tiene ritmo, fuerza y carácter.

Para bailar el tango hay que mirar de frente y erguidos, pero  a la vez hay que ser flexibles. Tiene mucho de seguridad, atrevimiento y un cierto punto de “soberbia”.  El hombre dirige el baile,  pero no desde los pies, sino desde los brazos. Debe situar su mano derecha con firmeza y sin clavar los dedos. La mujer sigue sus pasos en un juego de muy alto voltaje. La base del tango es la seducción.

Me recuerda a la vida, mirando al frente, afrontando siempre nuevos retos, seguro de uno mismo y con las ideas muy claras. Pero a la vez con flexibilidad para saber amoldarse a las circunstancias. Seducir y enamorar a la vida para que ella esté de nuestro lado.

El tango se comenzó a bailar en los arrabales y desde su inicio se asoció a ambientes “ligeros” y lupanares. No era cosa de señoritas y permaneció durante muchos años como algo marginal y de clase baja.

El tango no era aceptable en las casas de los “niños bien” de Buenos Aires, ni Tango, Viejo Almacén de Buenos Aires, Restaurante, Madrid  bailable con las señoritas de su ambiente, pero no tenían ningún reparo en bajar a los arrabales para bailar, seducir y divertirse.

Este osado baile que nace en la capital del Plata, tenía todos los ingredientes para convertirse en un éxito cuando llegó a Europa. Despertó una gran curiosidad y rápidamente se convirtió en moda.

Una vez el tango llega a París, la capital de la moda, el glamour y lo chic, consigue tal aprobación que surge  un nuevo estilo llamado tango de salón. Pierde gran parte de su fiereza, agresividad y erotismo originales, y se extiende rápidamente al resto del mundo. Es entonces cuando  finalmente el tango entra por la puerta grande en los salones más nobles de Buenos Aires. En París se bailaba tango y la burguesía porteña que luchaba por hacer de su ciudad el París de América, lo recibe de vuelta con los brazos abiertos. Alanza su mayor esplendor en 1920.

Me gusta mucho ir a cenar al Viejo Almacén de Buenos Aires, un clásico de Madrid. Recuerdo con mucho cariño el primer local y su enclave en la Calle Villaamil abierto en 1977. Ahora, desde el año 2006, sigue siendo la meca del tango pero en la calle Ramón Gómez de la Serna. Y no puedo olvidar que fueron América Muñiz y Julio Ruda los que fundaron el primer restaurante argentino en España “La Pista Argentina en Muñera” (Asturias).

El Viejo Almacén de Buenos Aires Restaurante 1En el Viejo Almacén de Buenos Aires se baila tango todas las noches durante la cena, se respira tango, se siente el tango. Y además se cena de escándalo.

La música en directo lo convierte en un sitio especial con un toque de nostalgia y mucho de magia.  La comida es excelente, la decoración muy curiosa y el ambiente muy agradable. El servicio impecable además de atento y encantador. Es mas que un restaurante, es una tanguería.

Mis platos favoritos son la empanada típica Argentina y el lomo alto. La carne es importada de Argentina y llega a España envasada al vacío sin congelar. La preparan como solo los argentinos saben, dominan el arte de la parrilla y el asado.

También tienen carnes de añojo gallego, novillo Black Angus, procedente de Irlanda y Nebraska, y buey Wagyu de Nueva Zelanda. No los he probado, prefiero decantarme por la carne Argentina ya que es una de mis preferidas.

En cuanto a los postres, como no podía ser de otra manera, el dulce de leche en sus diferentes versiones: arrollado de dulce de leche, helado de dulce de leche, batido de dulce de leche, alfajor con dulce de leche, etc. Pero para los que como a mi el dulce de leche os resulte demasiado dulce el panqueque de manzana acompañado de helado de vainilla es delicioso.

Una extensa carta de vinos para todos los gustos y para terminar una buena selección de ginebras y vodkas Premium ponen el toque final a una gran cena y una magnifica velada de tango.

Y en estos meses que nos está tocando despedir a tantos amigos y familiares que salen de España a buscarse la vida, ya que no queda otro remedio, no para de venirme una y otra vez a la cabeza:

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2 pensamientos en “El Viejo Almacén de Buenos Aires

  1. ….qué recuerdos el restaurante de la calle Villaamil…cuantas noches disfrutadas allí con mis padres y abuelos…tienes razón Rus, la magia del tango es algo que seduce y te envuelve en un clima de nostalgia y pasión…momentos que hacen que la vida…realmente te enamore!!!
    Gracias de nuevo por compartir tanto entusiasmo!!!
    besotes

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