Un cocido con mucha historia

Cocido madrileño, Taberna La Bola, madrid,

Los restaurantes con historia me atraen mucho. Me resulta fascinante pensar que han sido testigos de muy diversas épocas y que han visto pasar costumbres, tradiciones, cambios y personas. Me gusta comprobar cómo han sabido irse amoldando a las nuevas circunstancias mientras siguen haciendo las cosas como antaño. Es algo que consigue atrapar toda mi curiosidad.

Por eso tenía muchísimas ganas de tomar un cocido en La Bola. No solo por disfrutar del manjar, sino también de su historia y de su forma de prepararlo, igual que hace 141 años.

Al final pude aprovechar los días de Semana Santa para hacerlo. El clima tan lluvioso y frío que hemos tenido, tan propicio para un cocido, fueron en este caso perfectos aliados.

¿Qué mejor plan que un paseo por elFachada Taberna La Bola, Madrid Madrid de los Austrias y terminar en la calle de la Bola pensando en un cocido calentito y sabroso en un lugar entrañable?

Desde 1870, La Bola mantiene la tradición de hacer el cocido madrileño tal y como se hacía antaño, cocinado en carbón de encina en pucheros de barro individuales. Son ya cuatro las generaciones de la misma familia pasándose de unas a otras los secretos y ritos del cocido madrileño.

Nada más llegar y ante mi curiosidad por conocer cómo se prepara el cocido, Mara Verdasco nos invitó a pasar a la cocina para verlo con nuestros propios ojos a la vez que nos lo iba explicando.

Es impresionante ver la enorme cantidad de pucheritos individuales de barro sobre el carbón de encina, cociendo a fuego lento durante un mínimo de cuatro horas. Una receta llena de mimo y atención, añadiéndole a cada puchero, cuando lo pide, el caldo que también cuece a fuego lento a su lado.

Pero no sólo es curioso ver cómo se prepara. También lo es la forma de presentarlo, servirlo y comerlo.

Plato de cocido Taberna La Bola MadridPrimero nos trajeron un plato con fideos. Sobre él se vuelca el primer puchero, el del caldo. Una sopa de fideos que hace entrar en calor y que repara hasta las penas del alma. ¡Deliciosa!

Después llega el segundo vuelco. Los garbanzos, un bocado de placer, la punta de jamón, gallina, chorizo, morcillo y patata.

Nos enseñaron un truco que me pareció muy simpático. Cubrirnos con la servilleta, como si de un escudo se tratara, mientras José Luis procede al ritual del vuelco del cocido sobre los platos. Ya os podéis figurar lo que les divirtió a los niños esta tradición.

Se acompaña de repollo, tomate especiado con comino y guindillas, que vienen en otro plato para servirse al gusto.

La Bola consta de tres comedores, nosotros estuvimos en el primero, el único que existía en sus comienzos. Acogedor, cálido, amable y decorado con muchas fotos, tanto de la familia y empleados como de las personalidades que han pasado por allí. Este comedor, el de más solera, ya era así hace más de 100 años. Está decorado en tonos rojos y madera. Me encantaría que su lámpara pudiera hablar y contarnos todos sus secretos.

Cuentan las crónicas que allá por 1802 el local era una botillería y de ahí que mantenga el mueble de las botellas en su antiguo lugar. Fue en 1870 cuando la bisabuela de la familia Verdasco lo transformó en restaurante.

Placa centenaria Taberna La Bola Mingote ayuntamiento Madrid

Placa centenaria Taberna La Bola

De las muchas historias que nos contaron me quedo con dos que me parecieron muy curiosas:

  • La Infanta Isabel, la Chata, era una apasionada del cocidito de La Bola y por ello era muy corriente ver en la puerta el carruaje de palacio que se acercaba por allí a recoger los pucheros para ella y su hermano Alfonso XII.
  • A principios de siglo se podían comer tres tipos de cocido: a las doce del mediodía (el de 1.15 pesetas) para obreros y empleados, a la una de la tarde (el de 1.25 pesetas) que ya llevaba gallina, y era el preferido de los estudiantes; y a partir de las dos, el de carne y tocino, elegido por periodistas y senadores.

A día de hoy hay dos turnos de comida a las 13:30 y a las 15:30 pero ambos son del mismo precio y con los mismos ingredientes. Eso sí, conviene reservar mesa con tiempo, ya que es un lugar de encuentro en el que puede resultar difícil encontrar mesa.

Comedor Taberna La Bola Madrid

Aunque puede resultar difícil con un cocido tan espectacular, no puedo dejar de recomendaros que reservéis un huequecito para el postre: buñuelo de manzana cubierto de mermelada de albaricoque y acompañado de helado.

Y aparte del cocido y las historias, lo que más me gustó fue, sin lugar a dudas, el servicio. Con una palabra basta: profesional. Dicho con todas las letras. A día de hoy es algo que aprecio muchísimo por lo que escasea.

Anuncios

4 pensamientos en “Un cocido con mucha historia

  1. Hola Rus, me encanta el buen cocido!!! Plato tradicional con sabor a hogar. En Buenos Aires exactamente en Avenida de Mayo, se concentran casi todos los restaurantes españoles de antaño y te aseguro que los cocidos que alli sirven son épicos. Ay ahora estoy antojada!!! Y La Bola me parece un sitio precioso!!! Queda agendado para cuando vaya a Madrid. Gracias por acercarnos algo tan lindo y entrañable. Besos.
    Lady Attic
    http://www.theatticpro.net

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s