El Gran Hotel de La Toja

Nada me gusta más que pasar un par de horas en una piscina termal rodeada de burbujas y bajo todo tipo de chorros. Soy una apasionada de los spas y balnearios. El agua, su sonido y la calma y paz que me transmite, me hacen entrar en un estado de relajación total.

Por esta afición mía conozco muchos y en diferentes lugares del mundo. Pero hay uno que guardo siempre en mi cofre de favoritos: El Balneario del Gran Hotel La Toja.

Desde bien chiquita recuerdo ir con mis padres a la isla de La Toja.  Atravesar el puente de piedra con sus farolas blancas, que comunica El Grove con la isla. La capilla de las conchas, el bello paisaje… siempre me pareció que llegábamos al escenario de uno de los cuentos de hadas que tanto me gustan leer.

La isla está cubierta de verde vegetación y rodeada de un mar de agua limpia y cristalina. El silencio se escucha en todos sus rincones y el club de golf, el casino y sus hoteles transmiten una sensación de lujo y confort que me encanta.

¿Donde dormir?

En el Gran Hotel La Toja Un hotel balneario emblemático y legendario por las propiedades de sus aguas minero-medicinales. Su enclave es idílico, de cuento. Sus suites son preciosas y constan de una terraza con vistas al mar o a los jardines. Yo siempre he estado con vistas a la ría de Arosa y a la piscina exterior climatizada (que solo funciona en temporada). Sentarse en  esa terraza ayuda a recuperar la calma perdida.

La entrada al hotel es majestuosa y al subir su escalera y abrir sus blancas puertas, sabes que te esperan unos días de placer absoluto.

¿Donde desayunar?

Sin lugar a dudas en el Salón Aqua del hotel. Un variadísimo y suculento desayuno buffet, del que recuerdo sobre todo los huevos en su punto sobre pequeñas tostaditas redondas y su repostería casera.

Las vistas de este salón a la ría, la luz que entra por sus inmensos ventanales, su decoración en tonos blancos y amarillos y la presentación de los platos, son de un gusto exquisito. Empiezas el día cargado de energía y belleza.

¿Dónde comer?

Elegir un sitio para comer en la Rías Bajas, no es nada complicado. Lo que sí resulta difícil es elegir sólo uno.

Como mis recomendaciones son para viajes cortitos, en los que no hay tiempo para muchas cosas, os recomiendo aprovechar el viaje y acercaros  a  Sanxenxo. Tardareis unos 25 minutos minutos en coche, con las preciosas e impresionantes vistas de la playa de la Lanzada a la derecha. 2.5 km de playa abierta y con mucho oleaje.

Caminar por el Paseo Marítimo a lo largo de la playa urbana de  Silgar. Y antes de llegar al puerto deportivo parar a  comer en Rotilioplatos tradicionales con un toque moderno, elaborados con productos locales frescos. Desde 1973 un clásico de calidad y buen hacer. Del marisco… qué os voy a decir. Pero mi plato favorito sin lugar a dudas la caldeirada de rape. Como entrante las vieiras sobre cremoso de patatas, que son para perder el sentido. Y os recomiendo os dejéis un huequecito para el postre, son de elaboración casera, muy originales y ricos.

Para evitar disgustos os aconsejo reservar el día anterior.

Plan de tarde: El Balneario. 

Cuenta la leyenda que el descubrimiento de las propiedades de las aguas del manantial de la Isla de La Toja  data de los años 1808 – 1813. Fueron descubiertas por los pescadores de la Ria de Arosa. En 1868  son declaradas de utilidad pública y comienzan a utilizarse con gran éxito hasta nuestros días.

El club termal es delicioso: cuellos de cisne, cascadas, piscina de camas con burbujas, jacuzzi marino aromático, sala de relajación… para perderte y desconectar durante un par de horas. Está abierto hasta las 21:00.

Si decidís daros un tratamiento, a mí el que más me gusta es Mímate. Y no me gustan los que incluyen la Ducha- Jet.  Cosas mías, pero que me enchufen con una manguera a una fuerte presión, dejará muy relajado pero me desagrada.

Si vais en fin de semana seguro que coincidís con alguna boda, así que no os sorprenda que cuando vosotros vais camino de vuestra habitación en albornoz y completamente relajados, os crucéis con chaqués, trajes de fiesta y gente muy arreglada. No deja de tener su punto curioso.

¿Dónde cenar?

Tras dos horitas o tres de relajación absoluta, mi recomendación es llegar dando un paseo a  Los Hornos. Un precioso restaurante situado a  tan solo 200 metros del hotel y en la misma orilla del mar.

Su estructura recuerda a una  cabaña.  Lo mejor es su terraza  acristalada con vistas a la ría. El servicio siempre atento y encantador. Nosotros nunca hemos coincidido con mucha gente.

Yo a esas alturas ya no puedo resistirme a un buen arroz con bogavante y un Albariño bien frío. El arroz no es caldoso y si pedís unos entrantes , os sugiero que lo pidáis para la mitad de los que sois, si es posible.

Me encanta la amplitud de sus mesas, la luz y que no hay ruidos, todo es acorde al entorno.

¿Dónde terminar la noche?

Te guste el juego o no, indudablemente en El Casino. Inaugurado en junio de 1.978, fue el primer casino español. Si la suerte no te ha acompañado, no te preocupes. Siempre me han obsequiado con unas ricas pastas, antes de irnos,  porque del casino de La Toja,  nadie sale sin pasta.

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4 pensamientos en “El Gran Hotel de La Toja

  1. Por fin nos dejas saber donde vamos a celebrar tu cumpleaños, que me tenías sin poder planificar la maleta. ¡genial idea¡ Pero como describes las cosas ¿dónde me compro yo ahora un bocadillo para seguir trabajando toda la tarde? si lo único que quiero es irme al spa de la Toja ¡magnifico post!

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