El bombero 2.0

Es curioso que a lo largo de mi vida profesional siempre haya dicho que una de las partes más importantes de mi trabajo ha sido ser bombero e ir apagando fuegos allá donde se iban produciendo.

Trabajando en el mercado internacional, con fábricas y clientes repartidos por todo el mundo, donde las fluctuaciones del dólar, los plazos de entrega, las aduanas y puertos de entrada e incluso la climatología son piezas que deben encajar a la perfección en cada envío, se producen situaciones tensas y complicadas que pueden afectar de manera muy importante a la empresa, a su imagen y sobre todo a los clientes.

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Viajes de trabajo y por qué no… de placer

He tenido la inmensa suerte de viajar muchísimo alrededor del mundo por motivos laborales. Y sí, digo la inmensa suerte.  Son viajes agotadores, con larguísimas jornadas de trabajo y sobre todo de aeropuertos, noches tirada en un aeropuerto por haber perdido un enlace, y por supuesto, de mucha tensión. Pero yo siempre he podido encontrar huecos para compaginarlos con el ocio y el placer. Y he conocido lugares, restaurantes y costumbres que de otra manera,  posiblemente no  hubiera conocido.

Supongo que influye la forma de ser de cada uno y habrá personas que decidan que es un viaje profesional y punto, y otras que como yo tratamos de arañar horas al día y buscar todo tipo de excusas,  para aprovechar el tiempo y esa oportunidad.

Me vienen recuerdos y anécdotas de esos viajes que me encanta mantener vivos y reconocer que he tenido una inmensa suerte.

Un día en las ruinas de Eféso, aprovechando un problema logístico en la fábrica de Izmir; una fiesta de la princesa Ira de Fürstenberg en el hotel Ciragan Palace Kempinski en Estambul, ya que estaba allí alojada; un paseo por Zurich y sus maravillosas joyerías y bancos, aprovechando un enlace perdido; la Feria del Chocolate en Ámsterdam, que tuve la suerte de que se celebrara en el Hilton, hotel en el que estaba; los “curiosísimos” balnearios de Alemania; escuchar un directo maravilloso de no recuerdo el nombre de la banda en “The Cavern club “ en Liverpool y sentirme en los años de los Beatles…

Cualquiera de estos lugares y estas experiencias merecen un post exclusivo y lo tendrán. Pero hoy sólo quería recordar cómo el trabajo muchas veces puede convertirse en placer si nos proponemos buscar los huecos para ello y estamos abiertos a vivir todas las oportunidades que nos brinda la vida.

Vistas del hotel y el Bósforo desde la habitación.

” La vida es como una caja de bombones, nunca sabes cual te va a tocar.”  Hay que estar siempre  listo para aprovechar, cuando toca uno  de los buenos.

El poder de las Redes Sociales

El poder de comunicación de los 140 caracteres o de una Fan Page,  es algo que me tiene totalmente cautivada y atrapada.

Son pinceladas que consiguen atraer la atención de miles de personas y que provocan la necesidad de saber  y conocer más sobre  esa marca, empresa, producto …

Genios de la publicidad y la comunicación, que no invaden tu espacio ni  te bombardean a todas horas del día. Con habilidad, empatía  y contenidos de calidad, captan la atención y por ello decides seguirlos y estar al día de sus novedades, noticias o impresiones.

No imponen, proponen; no venden, sugieren. Entran en tu casa porque tú les abres la puerta.

Interpretar los resultados y monitorizar las redes sociales es apasionante.  Ver a golpe de tuit o de publicaciones, con las aplicaciones adecuadas e interpretaciones correctas sobre las estadísticas, sobre qué segmento estás causando impacto, cual es el alcance real de cada publicación o tuit y qué es lo que más interesa, es una herramienta muy poderosa y útil para definir una estrategia correcta y elegir el camino adecuado.

Es una forma de comunicación y de marketing,  ágil, fresca, entretenida y que establece vínculos muy directos. Te sientes parte de esa marca y quieres que el resto de tus followers la conozca. Por supuesto siempre y cuando las cosas estén bien hechas, si no produce el mismo rechazo que una llamada de telemarketing o una nota de prensa fría, sin filtros, ni personalización y sin seguimiento: directo a Spam.

Cómo generar curiosidad es labor del Community Manager,  de su saber hacer, creatividad, poder de comunicación y convocatoria. El CM  debe tener don de gentes y empatía,  ser agradecido y humilde.

En el plano personal es un mundo curioso, en que das con gente con tus mismos gustos, aficiones e inquietudes. Personas con las que tienes tanto en común que estableces unos  fuertes vínculos personales.

Hubiera sido difícil conocerlos de no ser por las redes sociales, pero hubieran sido tus amigos en la vida real seguro. Y es ahí dónde está la magia de las redes sociales, una puerta para conocer a esas personas.

Esta es mi experiencia personal. Cuándo el grado de complicidad ha alcanzado un punto de confianza y conversaciones que me han llevado a querer conocer a esas personas,  jamás he tenido una decepción Y me alegro mucho que TW las haya puesto en mi vida.

Emprendeandtweet con @VintageByL_L @ManuCatMan @Estilo_Rus @iomesma @CarlaBulgariaRB @NanilabraDoor @soyvirginialeon  @ssasdiary@andracora  by @VicenteNadal

Blog, blogger, blogueros y otras especies

Ser blogger o bloguero no es sólo tener un blog, es una actitud. Hay personas que tienen un blog, pero no son blogueros. Por el momento, me incluyo en este grupo. Es un tema apasionante y con muchos aspectos dignos de estudio. Pero no es ese el asunto del que quería hablar hoy, así que lo dejaré pendiente para otro día.

En líneas generales hay tres categorías de blog:

  • Blog corporativo : fórmula de comunicación de una empresa, de mantener a sus lectores al día de sus novedades y noticias de interés y fidelizar a sus clientes  El fin de este blog es claro: dar a conocer la empresa y tener una relación directa y cercana con sus potenciales clientes.
  • Blog profesional: Blogs encaminados a vender sus servicios o publicidad. Son blogs en los que se seleccionan contenidos en función del público al que van dirigidos y  huyen de  las reflexiones personales. Son lo más parecido a una revista, con los anuncios incluidos.
  • Blog personal: Blogs en los que las personas escriben por el mero placer de escribir, compartir y socializar. Pueden ser muy interesantes, siempre que el tema atraiga, para aprender, descubrir  experiencias, opiniones, productos, novedades, lugares  etc…

¿Qué pasa cuando ese blog adquiere mucho peso específico y se convierte en un referente y un líder de opinión? Según la voluntad de su autor, pasa a ser un híbrido entre blog profesional – blog personal. Los hoteles, tiendas, restaurantes… quieren que se hable de ellos en ese blog, ya que su tirón, capacidad de convocatoria, influencia y posicionamiento son muy importantes. Y se establece una relación comercial entre ellos. Es un tema conflictivo que genera posiciones enfrentadas y mucha polémica. Vaya por delante que a mí personalmente me parece perfecto. Una persona dedica horas, trabajo y tiempo a ello y el resultado de ese esfuerzo gusta y tiene éxito. ¿Por qué es malo que se le pague por su trabajo? Un tema que daría para muchas conversaciones y posts. Escuchar los argumentos y opiniones de todos, es un tema interesante  que me queda pendiente.

Pero hay otro tipo de blog que es el que hoy me interesa. El blog como carta de presentación en el mercado laboral. Explicar en CV quien eres y lo qué eres es misión imposible. Por mucha capacidad de esquematizar que tengas ¿cómo transmitir tu experiencia y forma de trabajar en un folio? Y sobre todo, cómo conseguir que ese folio destaque sobre los otros 7.000 folios recibidos.

Es ahí dónde entra el blog como complemento de peso a tu currículum:  Así soy yo, así trabajo, así me comunico y me relaciono con los demás y esta es mi experiencia de la vida en el ámbito personal y profesional.

Cualquier forma de blog es muy interesante. Lo  importante tener claro cuál es el objetivo de tu blog. Aunque…  la vida te da sorpresas.

Bora Bora: El Paraíso.

La laguna de aguas cristalinas con todos los tonos imaginables de azules, verdes y violetas;  la barrera de coral;  bucear rodeados de peces de colores y mantas;  navegar por los Mares del Sur.  En contra sólo las 24 horas de viaje: Madrid-París-Los Ángeles- Tahiti-Bora Bora. Lo pusimos en la balanza y… destino Bora Bora.

No puedo explicar con palabras lo que sentí, cuando ví desde el avión la isla, pero recuerdo que pensé: hemos acertado.

Bora Bora desde el avión

Al llegar al aeropuerto una lancha nos esperaba para llevarnos al hotel elegido, en nuestro caso el Bora Bora Pearl Beach, y en esos 20 minutos de trayecto supe que nunca iba a querer marcharme de allí.

Los bungalows sobre la laguna con su propio embarcadero; mesas, mesitas y bañera con fondo de cristal para ver los peces de colores tanto de día, como de noche; la cama llena de flores con una leyenda que te explica su significado, todas las noches. Y un ventanal inmenso por el que desde la cama, esto es lo que ves:

Vistas desde la cama del bungalow

Las cosas que más me gustaron, dentro de lo difícil que es no decir todo:

  • Llegar a vela en el catamarán de Christoph a la barrera de coral.  Zambullirnos en el agua y bucear con los miles de peces de colores que durante media hora nos acompañaron hasta donde la fuerte corriente nos arrastró.  A nosotros y a la barquita que hizo el mismo trayecto que nosotros ella sola y, que luego nos llevaría de vuelta al catamarán fondeado.
  • Bucear con las mantas. Por más que sepas que se alimentan solo de plancton y por lo tanto no son peligrosas, cuando abren su enorme boca, pones en duda todos tus conocimientos.
  • La inmensa ternura de las “Mamas” y como confeccionan los cestos con hojas.
  • La cena en el Bora Bora Yacht Club.
  • La puesta de sol, navegando por los Mares del Sur.
  • Los maravillosos desayunos a las 6 de la mañana, con el sol ya calentando y sin prisas, planeando el día.
  • El mahi mahi para cenar.

Lo que menos, nadar con los tiburones. Por más que me aseguraron que no era peligroso, no me resulto agradable y estuve muy nerviosa. Y los viajes de placer son para disfrutar, no para sufrir. Es lo único que no repetiría.

Cualquiera de estas cosas merece un post individual y lo tendrán. Pero hoy me quedo con el recuerdo de la inmensa sonrisa de sus habitantes y una palabra preciosa: MAEVA 

Maeva a Bora- Bora,  Maeva al paraíso.

Los veranos en el Norte

Me gusta el norte. Sus paisajes verdes que transmiten serenidad. Sus playas que no están abarrotadas de gente con sombrillas y neveras, y con los pinares casi hasta la misma orilla. Y el Atlántico, un mar muy frío, pero noble y frontal;  se le ve venir y no se anda con tonterías ni engaños.

Playa de Cirro. La Coruña

Los destrozos hechos en la costa gallega, que también los hay, son menos brutales que en otros lugares y todavía encuentras muchos rincones en los que la “manaza” del turismo no ha hecho tanto daño. Siempre pienso que con la materia prima que tenemos, cómo hemos podido hacer esas locuras y estropear la costa española de esta forma. Si se hubiera usado la cabeza y el buen gusto, otra canción sonaría ahora.

Pero volviendo al norte os voy a confesar un secreto, a lo mejor os parece una tontería, pero para mi es muy importante a la hora de elegir destino. En el norte, aunque sea verano,  la gente se viste, se peina, y sobre todo, se calza.  Aunque parezca que pudiera ser lo normal y obvio, por desgracia no lo es.

El kit del turista compuesto de camiseta de tirantes, riñonera o bolsa marsupial y algo muy extraño en lo pies, será tendencia pero ataca todos mis sentidos. En el norte no es un must del verano. Y salgas a comer , cenar,  tomar un aperitivo o pasear, no encuentras en los restaurantes y chiringuitos ese formato.

Esos kit  playeros, me recuerdan los disfraces de los niños que compras deprisa y corriendo para carnaval o Halloween. Un cartoncillo cutre del que sacas careta, túnica y complementos. Por favor, ¿me da un kit del turista? Si señor, y ahora como estamos de oferta  le regalamos la nevera con su imprescindible sandía.

Me encanta el sol, el calor, la playa y el mar y claro está el norte tiene sus riesgos, pero aún así me gusta. Un lugar maravilloso para pasar las vacaciones, eso sí con chaqueta, paraguas y botas por si acaso.

¿Dónde comer, dormir o tomar una copa?  Eso será el próximo día.